La defensa personal femenina no es magia, es técnica.

Saber defenderse implica muchos más conocimientos que te ayudan a prevenir y evitar situaciones de riesgo. Salir victorioso ante un asalto o una agresión, no es cuestión de fuerza, sino de un buen entrenamiento que te permita, en poco tiempo, poder evaluar las situaciones de riesgo,  lograr ver las oportunidades y en última instancia… aplicar las técnicas de defensa personal.